La morfopsicología es el conocimiento de las personas a través del rostro, ya que éste es el terminal de la neurofisiología, y en él podemos ver el genotipo y el fenotipo.  Es una herramienta basada en un análisis facial metódico en el que se concibe el estudio del rostro de una forma global sin conceder valores absolutos o rasgos aislados como hacían otros métodos anteriores como pudiera ser la fisionomía.

El padre de esta metodología fue un psiquiatra y psicólogo francés, pero ha sido en Barcelona donde se ha catalogado como ciencia.

Se fundamenta en el conocimiento y en la justa apreciación de los rasgos y elementos que componen el rostro en su totalidad. Se apoya en la observación de leyes biológicas y fisiológicas que describen cómo los organismos se adaptan al entorno.

Las fortalezas de esta metodología son:

OBJETIVIDAD
Consideramos que para el autoconocimiento, no hay ninguna técnica más objetiva y precisa que la morfopsicología, en la que la persona no puede modificar su estructura ni interviene verbalmente para interferir en el proceso.

INMEDIATEZ
En tan solo una sesión la persona es capaz de comprender cuáles son sus talentos y dónde y cómo se desarrollará mejor y será finalmente más feliz, ya que se analiza su estructura más profunda (genética) y su epigenética.

PRECISIÓN
Debido a que la persona no interviene en el proceso, y a que la técnica es absolutamente sintética y racional, el nivel de precisión obtenido es sorprendente.

UNICIDAD
La morfopsicología es una herramienta única en la que no puede haber ningún cambio o manipulación de la estructura por parte de la persona y que a través de la lectura del rostro es capaz de identificar la personalidad, lo innato y más profundo de la persona.

En cada estudio de autoconocimiento, comprendemos que el ser humano es un todo, es el resultado de la interacción entre la genética y la epigenética, es decir entre la herencia recibida y el medio social en el que se ha desarrollado.

La morfopsicología tiene en cuenta el aspecto cuantitativo y cualitativo del rostro, el análisis consiste en una investigación completa que estudia la estructura ósea o marco del rostro (cráneo, sienes, pómulos, mandíbula y mentón), los receptores sensoriales (ojos, nariz, boca y orejas), el tono (fuerza), el modelado (carnes), siempre con la justa aplicación de las leyes biológicas y fisiológicas, que describen como los organismos se adaptan al entorno.

El rostro resume el cuerpo y el espíritu en tres partes faciales que se corresponden con los tres cerebros dentro de nuestro encéfalo (razonable, emocional y reptil) y que recogen las tres grandes funciones biológicas, cerebrales, de respiración y de digestión, y de los tres tipos de inteligencia, abstracta para conceptualizar, relacional para comunicar y concreta para sobrevivir.

La zona alta del rostro o zona superior está formada por la frente que es la parte anterior de la bóveda craneana, conteniendo el cerebro; nos da información sobre la vida mental y aptitudes intelectuales de la persona estudiada, se corresponde con el cerebro humano o razonable (córtex y neocórtex).

La zona media, está constituida por la masa facial (hueso maxilar superior) pómulos, largura, anchura y profundidad de la nariz, esta zona se corresponde al cerebro mamífero (sistema límbico). Esta zona comunica a través de la nariz con el sistema respiratorio y olfativo que condiciona la expresión de las emociones. Nos da información y nos permite comprender las aptitudes afectivas.

La zona inferior del rostro, que comprende, (hueso maxilar inferior) mandíbulas, mentón y boca, corresponde al funcionamiento del sistema nervioso reptil que está unido al centro del encéfalo, el cerebro reptil, unido al sistema nervioso y endocrino, es el centro de los instintos primordiales. A través de su receptor boca, comunica con el sistema digestivo y reproductivo que están estrechamente unidos, de esta manera localizamos la fuerza de los impulsos, es decir, el anclaje con lo real y la ambición de realizarse en el tronco cerebral y cerebelo. Nos informa de las aptitudes activo-instintivas.

La morfopsicología es una herramienta de desarrollo y evolución personal, de lucha contra la exclusión, pues permite definir el medio que favorecerá el completo desarrollo de la persona, en función de la realidad del entorno, descubriendo las tendencias naturales del ser.

Nuestra cara revela más detalles de nuestra personalidad de los que creemos.
Nos lo explica Marta Nadal.

autoconocimiento a partir de la morfopsicologia

    ¿CÓMO AYUDA UN ESTUDIO DE AUTOCONOCIMIENTO?

  • Ayuda a descubrir tu esencia.
  • Ayuda a comprender tu genética y epigenética.
  • Ayuda a conocerse a través de un método científico y objetivo.
  • Ayuda a potenciar tus talentos y tus puntos fuertes.
  • Ayuda a los jóvenes a conseguir una mayor seguridad.
  • Ayuda a la comprensión y a la aceptación de uno mismo.
  • Finalmente, te ayuda a ser la mejor versión de ti mism@.